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jueves, 22 de enero de 2015

"Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió"


Título: Marina
Autor: Carlos Ruiz Zafón
Editorial: Edebé
Páginas: 290
Año de publicación: 1999 (Reedición: 2007)

Se habla del estilo de Ruiz Zafón como ágil, rápido, cuasi cinematográfico, donde priman el diálogo y la acción sobre la reflexión. No estoy de acuerdo con esto. Leí esta novela con diecisiete años y desde la primera página me hizo sentir, navegar en mis propios pensamientos y recuerdos sobre un barco cargado de bellas metáforas, amplio vocabulario, y frases de las que nunca se olvidan. Siete años después, vuelvo a leer esa primera página y vuelvo a sentir. “No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve todo lo que enterramos en él”.
Óscar es un muchacho que vive en un internado en la Barcelona de finales de los setenta. Su curiosidad y la soledad que siente en el colegio le conducen a perderse entre las oscuras calles de la ciudad con su amigo JF, hasta que da por primera vez con Marina. Esto ocurre en unas condiciones un tanto extravagantes, pues el chico se cuela en una antigua mansión donde descubre que vive un señor (Germán) con su hija (Marina).
Marina y Óscar se convierten en grandes amigos en muy poco tiempo, y nuestro protagonista pasa a vivir prácticamente todos los días en la mansión Blau. Ciertas acciones propias de unos adolescentes ávidos de acción, los llevan a verse inmersos en una historia que debió caer en el olvido muchos años atrás, y que sin embargo, sigue viva en los subterráneos de la ciudad de Barcelona:
Un extraño Mijail Kolvenik intenta conseguir a toda costa la inmortalidad. Quiere devolver la vida a las personas que no merecían la muerte, y ayudar a pacientes con extrañas enfermedades congénitas y/o degenerativas, a ser reconstruidos como si se tratase de máquinas cuyos engranajes han dejado de funcionar.
Según va surgiendo esta historia, Marina y Óscar están cada vez más unidos. Es por esto que resulta un auténtico mazazo para Óscar descubrir que su querida (y quizá amada) Marina tiene una dolorosa enfermedad que la terminará matando, y dejará al muchacho de nuevo solo ante la ciudad y el mundo, sin más abrigo que sus recuerdos.
Para hablar de los personajes podríamos dividirlos en tres escalones: los personajes principales serían Óscar Drai, Marina Blau y Germán Blau. Como secundarios añadiremos a Mijail Kolvenik y a su esposa Eva Irinova, protagonistas de la historia dentro de la historia. El resto de personajes podríamos considerarlos terciarios, ya que no tienen demasiada importancia ni en una historia ni en otra. Ellos son: el padre Seguí, profesor del internado de Óscar; JF, mejor amigo de Óscar en el internado; Joan Shelley, doctor y ayudante de Kolvenik en sus experimentos; María Shelley, la hija de Eva y Mijail, que se cría con el doctor Joan, y a quien trata como su propia hija; Luis Claret, el mejor amigo y chófer de Kolvenik; Víctor Florián, inspector de policía que da su vida por salvar la de Óscar; Benjamín Sentís, el hijo del antiguo propietario de la empresa que lleva a Kolvenik a la gloria y que después se la arrebata de un plumazo; y por último Sergei y Tatiana Glazunow, hermanos gemelos, tutores legales de Eva Irinova.
A mi parecer, los espacios son de vital importancia en esta obra. Si abres el libro por cualquiera de sus páginas: Barcelona. Una Barcelona recóndita, oscura, a la par que urbana, libre. Una Barcelona descrita de tal forma, que aun sin haberla visto personalmente, tienes la sensación de conocerla entera. Ves ante tus ojos las Ramblas, la plaza de la Catedral, el barrio de Sarriá… Estás dentro. Esto podría considerarse algo característico de Zafón, ya que en su trilogía para adultos sobre el cementerio de los libros olvidados, ocurre exactamente lo mismo. Barcelona aparece y el lector no sólo la ve, también la siente.
Pero si hay un espacio entre todos que destaque por su importancia, es el internado. Se trata de un lugar de soledad para Óscar, un lugar donde nunca se ha sentido realmente a gusto, donde nunca ha querido estar. El colegio es para el chico una suerte de cárcel de soledad que le ahoga cada día que pasa entre sus paredes, una cárcel de la que intenta escapar, siempre que le es posible, a tomar el aire urbano de Barcelona. Al principio con su único y supuesto amigo JF, y después siempre de la mano de su gran amiga Marina.
A diferencia del internado, la mansión Blau aparece como un lugar cálido, donde el protagonista se siente en familia, feliz. Aquí ríe, habla, y pasa horas jugando al ajedrez con el viejo Germán o con la propia Marina. Aunque cabe destacar que se trata de un lugar que infunde respeto al muchacho, pues llega un momento en el que permanece una semana entera solo en la casa y se niega a recorrer sus corredores.
La figura de Marina, es la más importante en la vida de Óscar. Marina consigue devolverle la sonrisa, endulzar su vida con su belleza y delicadeza. Consigue confiar en él y, por supuesto, consigue hacer que nuestro joven protagonista se enamore perdidamente desde la primera vez que sus ojos se cruzan con los de ella. Con respecto a esta relación, me parece importante el hecho de que Marina oculte a Óscar su enfermedad; le asegura que quien está enfermo es su padre, y que además no le han dado muchas esperanzas. Así intenta que Óscar la trate como una persona, como una amiga, y no como una pobre enferma a quien le queda poco de vida. No quiere que su amigo sienta pena por ella, quiere mostrarse fuerte, con ganas de vivir, con ganas de que Óscar viva y no muera con ella. Además, es ella quien lleva el peso de la casa, es ella quien cuida de su padre y no al revés.


Por último, me gustaría destacar el símbolo de la Teufe: una mariposa de alas negras, cuya vida dura nada más y nada menos que catorce días, y que después muere dejando una larva de la cual “resucita”. Una especie de insecto fénix que el autor ha querido inventar para dar sentido a la historia de Mijail, pues con el suero de este animal conseguiría aquella especie de poción que hacía “revivir” a los que ya se han ido. Esta mariposa es el principio y el fin de la obra, es el símbolo que da sentido a toda la historia de fantasía y suspense que se cuenta. Además creo que podríamos hacer una especie de símil o comparación entre Mijail Kolvenik y esta mariposa que tanto admiraba: cuando resulta más que evidente que Kolvenik va a morir arrollado por una extraña enfermedad que lo va deformando poco a poco, fuerza un embarazo para dejar esa pequeña larva. Años después, aquel que supo a base de locuras, operaciones sobre su persona, y el suero de la Teufel, burlar a la propia muerte, se irá “alimentando” de esta larva que no es más que su propio hijo. Como un muerto viviente se alimenta de los cerebros sanos de los vivos.
En relación con las posibilidades didácticas que nos ofrece esta novela para una clase de literatura en ESO, son infinitas. Para empezar: se trata de una historia fantástica, el protagonista es adolescente, aparece la amistad y el amor a partes iguales, se narra en primera persona, hay historia dentro de la historia, hay momentos de tensión y momentos emocionantes… En otras palabras, podemos decir que Marina tiene todos los ingredientes para que un adolescente se quede prendado de ella desde la primera página. Y además, podemos considerarla dentro del “canon” de LIJ. ¿Por qué? Porque es Literatura, y en mi opinión, bastante buena. Una literatura perfectamente equilibrada, con elementos propios que el autor sabe que gustarán a su público, pero sin menospreciar la estética. Un estilo rápido y pausado al mismo tiempo, con descripciones cortas pero intensas, con giros y metáforas que adornan cada una de las páginas, en definitiva: con un saber hacer que no todos los escritores de Best Seller son capaces de conseguir.

“Todos guardamos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma”

"Nada vale tanto como para dar la vida por ello. Nada."

Título: El valle de los lobos
Autor: Laura Gallego García
Editorial: SM
Colección: El Navegante
Páginas: 221
Año de publicación: 2000

“El amor es el único puente entre lo visible y lo invisible
que todas las personas conocen.
No te preocupes en explicar emociones.
Vive todo intensamente
y guarda lo que sentiste como una dádiva de Dios.
Si crees que no vas a conseguir aguantar en un mundo
donde vivir es más importante que entender,
entonces desiste de la magia.
Tú nunca serás mía; y, por eso, te tendré para siempre.” 

Este es el lema de Paulo Coelho con el que la autora da comienzo a la novela, y se podría decir que el poema, y especialmente el verso final, resume a la perfección el sentimiento del lector cuando termina de leerla.
Laura Gallego se ha dedicado a la Literatura Infantil y Juvenil desde hace más de quince años. Sus éxitos en ventas y en premios de literatura la preceden. Quizá es más conocida por la trilogía fantástica de Memorias de Idhún, pero la trilogía (más uno) de Crónicas de la Torre, es también de una extraordinaria calidad. Especialmente si tenemos en cuenta el público al que se dirige.

La historia se centra en los dos personajes principales: Dana y Kai. Todo lo que gira a su alrededor es casi anecdótico para ellos. Incluso teniendo en cuenta que la vida de Dana da un vuelco cuando un señor con túnica gris decide llevarla a un colegio de alta hechicería emplazado en una torre en medio de un valle atestado de lobos. Hasta en esta situación, Dana sólo puede pensar en su gran amigo de pelo rubio y ojos verdes, a quien sólo ella puede ver. 

Se trata de una novela en la que lo fantástico queda relegado a un segundo plano. Aquí priman los sentimientos, las emociones, la energía. Los diálogos entre Dana y Kai, aunque sencillos, son conmovedores. Las imágenes que se proyectan en la mente del lector son dramáticas. Y aun así, el ritmo de la lectura es frenético. Los hechos se suceden con una rapidez vertiginosa a pesar de que pasan años. No hay tiempo para que el lector se aburra, o deje el próximo capítulo para mañana. No. Hay que seguir leyendo, hay que llegar hasta el final. Y eso es lo que busca un adolescente que está aprendiendo a leer literatura. (Al menos, eso buscaba yo a los doce años.)

La historia de Dana y Kai es una de las razones por las que el lector absorbe una página tras otra, en busca de respuestas, pues Kai no le cuenta a Dana lo que realmente es hasta que no es estrictamente necesario, hasta que ella no descubre que es una Kin-Shannay, y puede ver a los muertos. Para Dana, todo lo relacionado con su gran amigo/amor es puro misterio. Ella desea saber desde el principio: ¿por qué los demás dicen que habla sola?, ¿por qué Kai nunca ha conocido a su familia?, ¿por qué él no le habla de la suya?, hasta que descubre amargamente que sólo ella puede verlo, y se pregunta entonces si se está volviendo loca sin remedio. Mucho después descubre que Kai es una palabra élfica que significa “compañero”, y que alguien le encomendó a su amigo que velara por ella durante toda su niñez. El resto de porqués los dejo para aquellos que se decidan por utilizar esta novela en sus clases, ya que si así fuera, deberían leerla primero.
La estructura es lineal, con pocos flashbacks y algún salto en el tiempo. El argumento es sencillo y fácil de seguir: cuando Dana entra en la Torre, se centra en estudiar magia para ir superando niveles. Allí la acompañan un mago elfo (Fenris), una enana que ha servido allí durante muchos años (Maritta) y el gran Maestro (Suren). Por supuesto, Kai también está con ella. Dana empieza a ver la imagen de una mujer que le dice que debe ir en busca del unicornio. Al principio la niña intenta ignorarla, pero pasados los años decide salir al bosque a buscarlo, sin saber que los lobos del valle son parte de una maldición, y por tanto resultan invencibles. En el episodio del bosque, Fenris sale a salvar la vida de Dana y es aquí cuando descubre lo que en realidad es él. Un año después vuelve a buscar al unicornio, esta vez en compañía del elfo. En este momento descubre toda la historia de Aonia, antigua señora de la Torre, y su actual amo, antiguo discípulo de ésta. La noche dura bastantes capítulos, y al acabar, se cierra la historia con un final dramático y ¿feliz?
Me gustaría destacar tres momentos específicos que me han llamado la atención en mi segunda lectura, doce años después de la primera.
  • En primer lugar me parece destacable el momento en el que Dana recibe su primera clase de magia y hechicería. “La vida es una lucha constante por participar en esa energía del mundo; y obtener más supone privar a otras criaturas de la parte que les corresponde.” El Maestro dice estas palabras a Dana, para que entienda que la magia no es más que energía, energía que unos pocos saben canalizar: los magos. Esta visión de la magia me resulta especial. En esta novela se puede ver cómo con cada hechizo que lanza Dana, pierde energía, a diferencia de lo que ocurre por ejemplo en la saga de J.K. Rowling: Harry Potter, donde los magos se baten en duelo y pueden lanzar un hechizo tras otro sin que se vea mermada su fuerza.
  •   En segundo lugar, es importante el momento en que Dana y Kai se enfadan y se distancian. Todo se debe al miedo que siente la niña por haberse enamorado de alguien incorpóreo, alguien con quien no puede compartir su vida, y de quien no sabe absolutamente nada. Pero pronto se da cuenta de que a pesar de no saber todo de él, siempre ha estado a su lado, y eso reconforta a nuestra pequeña protagonista.
  • Por último, he marcado la escena en la que Dana recupera el sentido después de su primera noche de plenilunio en el bosque. En este momento la autora crea un paralelismo muy nítido entre la enana Maritta y la madre de la niña. Ambas reaccionan con alivio y posterior severidad a las escapadas de Dana. La madre cuando desaparece con Kai todo un día y nadie en su casa sabe dónde está, y Maritta cuando despierta después de pasar la noche buscando al unicornio.

En definitiva, El Valle de los lobos es una novela dulce y triste a la vez. Con final cerrado pero sabor abierto. Es una de esas novelas que devoras sin darte cuenta, con las que pierdes la noción del tiempo. Si la lees con diez o doce años, y te dicen que tiene dos continuaciones, no dudas en buscarlas donde sea, para saber más… ¿Qué pasará con Kai?, ¿se volverán a ver algún día?, ¿qué significa realmente ser una Kin-Shannay?, ¿se enamorará Dana en el mundo de los vivos?, ¿hasta dónde llega la magia de Dana?, ¿qué hará ella siendo Señora de la Torre?... Es un libro de los que incitan, de los que nos interesan como docentes para acercar a nuestros alumnos a la literatura placentera, al gusto por la lectura que muchos de ellos aún no han descubierto. Quizá no es un libro de una literatura excelsa, pero tiene los elementos propios para conseguir que aquellos a quienes va dirigido se sienten a leer durante horas. Además, es interesante el uso de un léxico sencillo en mayor medida, pero complejo en palabras puntuales, que dará mucho juego a ampliar y mejorar el vocabulario de los alumnos.