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domingo, 18 de enero de 2015

Cuando de noche llaman a la puerta, de Xavier P. Docampo. Por Jesús Muela Bernabéu

Esta obra está compuesta por cuatro cuentos, conformados por el misterio. Unos relatos que se ambientan en la comunidad de Galicia, en una época no muy lejana. Las acciones suelen transcurrir de noche, contexto que favorece en gran medida el ambiente de tensión y casi miedo que se respira. Lo que realmente debe llamarnos la atención de estas historias, además de este elemento de terror, es la moraleja que contiene cada una de las historias que se nos ofrecen: en tres de los cuentos, el protagonista de la misma encuentra su final debido a acciones que ha cometido y que, casi de forma sistemática, le son enviadas de vuelta. En cambio, el cuarto cuento da una vuelta de tuerca y nos muestra un hombre que, destinado a morir tal y como estaba, consigue aplazar la fecha en la que la parca reclamaría su alma.

Los tres primeros cuentos, como ya hemos mencionado, están plasmados con la intención de observar como el personaje protagonista es castigado por los actos que él comete prematuramente. En el primero de los cuentos, titulado “el espejo del viajero”, encontramos que el protagonista, tras beber con el herrero y enzarzarse en una pelea contra él, la cual acaba perdiendo debido a que el herrero le quema un ojo, queda condenado a exhibir un semblante demacrado y horrible, viviendo “la vida del herrero”. Por otro lado, tenemos en el protagonista de “El hornadas” un sentimiento de culpa que acabará con él: debido al golpe mortal que proporciona Teixo a la vieja, el espíritu acosará al muchacho hasta su muerte. Finalmente, en el tercer cuento, encontramos que el sentimiento de venganza de Isaura, la señorita que muere ahorcada nada más casarse con el protagonista, perseguirá en forma de loba a Silvestre, hasta que finalmente le llega la muerte. Sin seguir este esquema, nos encontramos con el cuarto cuento, titulado “El cumplemuertes”, en el cual el protagonista es acosado continuamente por una serie de cartas en las que es felicitado, pero no por nada bueno, sino por su “cumplemuerte”, es decir, se le anuncia el día en el cual morirá, aunque no el año. Desesperado, se cambia de vivienda con la esperanza de esquivar al autor de las cartas, pero siguen llegando... hasta que decide cambiar otra cosa, su destino. En el momento en que se da cuenta de que el presente año será la fecha de su defunción, decide reinventarse y empieza a experimentar las cosas que siempre había querido hacer antes de morir, como si fuera a morir ese día.

En este cuento se observa un vasto cambio en el tema, y es que, en este caso, ya no existe sentimiento de culpa, pesar o dolor que persiga al protagonista. Los protagonistas de los tres primeros cuentos, ante los actos que cometen, no tienen ningún tipo de temor, hasta que la muerte llega y los envuelve en su manto. El protagonista del último cuento, por el contrario, vive acosado por la presencia de la muerte hasta que, en lugar de ceder ante su ingente poderío, prefiere vivir la vida y, sin desafiarla, pone todo su empeño en no caer derrotado y esto evita que muera el día señalado. El protagonista logra salir de su rutina y despertar del letargo, lo que hace que encuentre la salvación a una situación que no parecía que tuviera vuelta: logra escribir y alterar su destino, el cual generalmente se supone inevitable. En este caso, el destino se presenta como inevitable para los que obran mal (asesinos, delincuentes...) y, en cambio, es posible reescribirlo si se es una persona honorable y recta.

Finalmente, resulta conveniente decir que uno de los elementos más atractivos que nos presentan estos cuentos es el objeto de lo inesperado y lo misterioso, dado que el afán de lectura del cuento aumenta conforme vas avanzando. Considero que esta lectura es muy recomendable para alumnos del primer ciclo de la ESO, sobretodo para el alumnado de primero. Es un libro sencillo, con tramas plenamente comprensibles y muy entretenido, que puede hacer las delicias de alumnos que quieran iniciarse a la lectura. Además, el vocabulario empleado, la forma de narrar una historia y el misterio que la envuelve puede ayudar a que el alumno se interese por la lectura, y este libro se convierta en una de las herramientas que utilizamos para que nuestros alumnos desarrollen un cierto gusto por la lectura, aumentando de esta manera su hábito lector.


El polizón del Ulises, de Ana María Matute. Por Jesús Muela Bernabéu

Esta obra es considerada de iniciación: la historia gira en torno a un niño, de nombre Jujú, el cual es abandonado después de su nacimiento frente a la puerta de una casa. En dicho domicilio viven tres señoritas, Etelvina, Leocadia y Manuelita, las cuales aceptarán al retoño en su familia y le educarán para que pueda tener provecho en el futuro. Una vez ya se ha convertido en un muchacho, Jujú adopta el rol de muchacho trabajador, sincero, obediente... pero también algo entusiasta y soñador, como corresponde a su edad. Esta fantasía se verá reflejada en el desván de la casa, que transformará en su velero particular, bautizado como el Ulises.

Resulta de vital importancia para la comprensión de la obra atender a este hecho, pues, además de comprender parte del título del libro, el desván que ha sido transformado por Jujú será el protagonista de gran parte de la aventura, puesto que el niño pasará allí grandes períodos de tiempo, acompañado de animales, a los cuales el niño considerará sus únicos amigos. Estos animales son personificados por el niño, que les pondrá nombre: un perro negro llamado Contramaestre, un gallo llamado Almirante Plum y, finalmente, una perdiz adiestrada por la tía Leocadia, llamada señorita Florentina.

El desván, lugar cotidiano donde se guardan los objetos, se ve convertido en un velero en el cual Jujú es el capitán, y en él los participantes viven aventuras inventadas por el propio muchacho, a las cuales se sumará un nuevo miembro, el “polizón”. Una vez el muchacho cumple 14 años, una noche de especial frío, el muchacho es enviado al cobertizo para recoger más leña, es entonces cuando se encuentra con un hombre, herido y enfermo, el cual atrapa al perro y amenaza con matarle si no le trae víveres y vendas. El chico, asustado, se apresura a obedecer, y finge estar enfermo para que sus tías le traigan lo necesario. Una vez conseguido esto, aloja al desconocido en el desván, proporcionándole comida y refugio, puesto que se descubre que su invitado es un prófugo de la justicia.
Esta relación, que empieza siendo tensa y dolorosa (el hombre amenaza con matar a uno de los mejores amigos del muchacho), prospera de forma notable, ya que el hombre comienza a contar al chico anécdotas y viajes por el mundo mientras se recupera. El muchacho, anhelante de nuevas experiencias, le ruega ir con él una vez se recupere, dado que el hombre afirma ser marinero. El muchacho quiere mucho a sus tías, pero considera que la vida rural no está hecha para él, y desea salir a ver mundo y a vivir las aventuras que él mismo imaginó a los mandos de su Ulises. El hombre, confiado ante el hecho de que el niño no le ha delatado, acepta llevarle con él, quedando en la cabaña donde se encontraron por primera vez para la escapada. Una vez el muchacho llega, se da cuenta de que el hombre le ha engañado, y decide ir a vengarse de él. Decidió lanzarse al río para atravesarlo, pero este era bravo, y comenzó a ahogarse. El hombre, que no estaba lejos de allí, escuchó los aullidos del perro y se lanzó raudo a salvarlo. Acto seguido, lo llevó a su casa y le dejó una carta, en la cual profesaba el valor del muchacho y reafirmándolo como capitán del velero Ulises, alegando que sus tías y el propio barco lo necesitaban. Debido a esto, el hombre fue capturado por la guardia. Finalmente, el muchacho, decidió quedarse en la casa siguiendo el consejo del prófugo, afirmando que se sentía <<más alto, más fuerte y más sabio>>.

Esta obra posee una gran utilización como introducción a la lectura puesto que, además de explicar una trama sencilla con un final adecuado, consiste en un compendio de valores que los lectores más jóvenes pueden aprovechar. En esta lectura entran en juego valores como la solidaridad, la fuerza y el valor de la imaginación como herramienta, el amor y el respeto hacia los animales, la justicia, los sentimientos... A su vez, cada personaje nos muestra un elemento que, siendo unidos, configuran al personaje de Jujú: sus tías le enseñaron, entre otras cosas, la lectura y la escritura, buenos modales, amor a la naturaleza, el valor del trabajo, el oficio, etc. Por otro lado, dejando de lado la brusca aparición del prisionero y el dejarle tirado cuando quedaron en escapar juntos, demuestra ser buena persona cuando, sin tener que hacerlo, se lanza a salvar al muchacho al río, aún a sabiendas de que por ello sería descubierto por la guardia y capturado. En este caso, se aprecia el sentimiento de justicia, pero no de justicia de la guardia, sino que el hombre decide llevar al muchacho a su casa a pesar de ponerse en peligro. El lector puede apreciar valores como la tolerancia, el respeto, el amor y la estima de uno mismo y ajena, elementos que parecen ser diezmados cada día y que tan importantes consideramos para la formación (y consolidar el hábito lector) de los jóvenes.


Para finalizar, me gustaría expresar mi opinión personal sobre el libro en cuestión. Personalmente, el libro me ha resultado muy provechoso, debido a que el contexto en el que está sumergida la historia me interesa mucho. Además, como lector experimentado, me gusta la forma que presenta Ana María Matute en enganchar al receptor del libro a través de la fantasía de un muchacho que transforma un simple desván en un velero en el cual, con sus amigos animales, vive aventuras extraídas de su pura imaginación. Esto obliga al lector a estar pendiente en la historia, además de que es muy difícil no simpatizar con el muchacho debido a la inocencia que presenta en su infancia, y permite disfrutar de la lectura de una obra sencilla, interesante y provechosa, de cara al público infantil y juvenil. Es un buen libro para comenzar a desarrollar ese hábito lector en los jóvenes, en mi opinión.