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domingo, 4 de enero de 2015

El polizón de Ulises - Paula García Ortiz

El polizón de Ulises,
escrito por Ana María Matute e ilustrado por Hugo Figueroa (1965)

Ana María Matute ha sido una de las mejores escritoras españolas contemporáneas. Falleció en junio de este pasado año, dejando una amplia producción literaria en la que hay gran variedad de géneros e historias, si bien su estilo, muy personal, caracteriza cada una de sus páginas, ya sean obras juveniles o novelas para adultos. No es, por lo tanto, como en el caso de Miquel Obiols, una escritora que pueda definirse como de literatura infantil y juvenil únicamente, sino que sus obras para adultos son igual de importantes.
Como en el caso del Libro de las M’Alicias, la obra de Ana María Matute está llena de referencias intertextuales, especialmente con la obra teatral escrita en 1904 por el escritor escocés James Matthew Barrie, Peter Pan. El polizón del Ulises comienza, precisamente, con una cita extraída de esta obra: “Todos los niños del mundo, menos uno, crecen”, cita sirve a la autora para describir el tema del libro que presenta pues, tal y como ella misma afirma, “ésta es sólo la historia de un muchachito que, un buen día, creció”.
El polizón del Ulises nos cuenta la historia de un niño pequeño al que todos llaman Jujú, huérfano y criado por tres hermanas solteras que lo adoptan tras encontrarlo en la puerta de su casa en un cesto. Las tres hermanas son muy diferentes, y representan una forma de ser y de vivir que tratan de enseñar a Jujú: con ellas aprende Historia, Música, Arte y a trabajar duro como un buen terrateniente; también el placer por la lectura, tanto como medio para aprender (gracias a la tía Etelvina), como forma de viajar a otros mundos (gracias a la tía Leocadia). Esta imaginación que Jujú enriquece con los libros de aventuras le lleva a construir una suerte de velero en el altillo del desván, donde se siente capitán de un navío. En sus aventuras lo acompaña su único amigo, un perro pequeño al que llama Contramaestre, además de un gallo altivo y una perdiz un poco alelada.
Jujú sueña desde muy pequeño con escapar de la casa donde vive con sus tres tías, a pesar de que en ella es feliz, para vivir grandes aventuras. Sueña con viajar en un barco y ser capitán de verdad, para poder vivir todo aquello que ha leído a lo largo de los años. Sin embargo, la aventura llega a él cuando un preso se escapa, se esconde en la leñera y se lo encuentra Jujú. Poco a poco, el miedo inicial pasa a ser admiración, ya que Polizón, el preso, asegura ser un marino que ha viajado por todo el mundo y promete a Jujú llevarlo con él cuando escape.
El viaje se trunca desde el comienzo, pues Polizón no aparece y Jujú, sintiéndose traicionado, trata de ir tras él, cayendo al río. Polizón aparece para salvarlo y, finalmente, decide renunciar a su libertad para llevar a Jujú otra vez a casa, donde tiene que recuperarse del frío y del cansancio.
La historia, como puede comprobarse, es bien sencilla: Matute no nos cuenta más que la historia de un niño que se hace mayor. Y a esta simplicidad de la historia hay que sumar la sencillez del estilo de la autora que, si bien huye juegos retóricos y construcciones sintácticas complejas, no desdeña la calidad y la belleza mediante el uso de algunos cultismos y figuras retóricas.
Por otra parte, los dibujos de Hugo Figueroa ayudan al lector a la hora de imaginar todo lo que el relato nos va contando. No son muy abundantes, pero nos permiten observar detalles que se describen, por ejemplo, cómo es Jujú, cómo es el velero que inventa en el altillo, cómo son Contramaestre, el Almirante Plum y la señorita Florentina, cómo es Polizón, etc.
Es una obra que podría utilizarse en 2º y en 3º de la ESO, extrayendo en cada uno de los casos más o menos información. De nuevo, las relaciones intertextuales dan mucho juego para trabajar en clase: podemos hablar de la obra de Peter Pan y comentar las ventajas e inconvenientes de ser siempre un niño; podemos hablar también de la Odisea, acercando a nuestros alumnos el poema épico de Homero. También podemos trabajar con nuestros alumnos la invención literaria, pidiéndoles que imaginen que, al contrario de lo que ocurre en el libro, Jujú sí que se escapa con Polizón, de modo que cada uno deba contar una aventura que pueden vivir juntos.
Pero, más allá de todas las posibles actividades, creo que es un buen libro para jóvenes, tanto por el lenguaje y el estilo en el que está escrito como por el tema que trata. Nuestros alumnos pueden sentirse fácilmente identificados, pues las tres tías pueden ser un ejemplo de tres tipos diferentes de madres: una sobreprotectora, una más obsesionada con aprender algo concreto y otra más dura en cuanto al trabajo. Y, sin duda, las ansias de aventuras son algo común en los adolescentes, no importa la época.




MATUTE, Ana María (1965). El polizón del Ulises. Ilustrado por Hugo Figueroa. Barcelona: Editorial Lumen, S.A.

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