El polizón de
Ulises,
escrito por Ana
María Matute e ilustrado por Hugo Figueroa (1965)
Ana María Matute
ha sido una de las mejores escritoras españolas contemporáneas. Falleció en
junio de este pasado año, dejando una amplia producción literaria en la que hay
gran variedad de géneros e historias, si bien su estilo, muy personal,
caracteriza cada una de sus páginas, ya sean obras juveniles o novelas para
adultos. No es, por lo tanto, como en el caso de Miquel Obiols, una escritora
que pueda definirse como de literatura infantil y juvenil únicamente, sino que
sus obras para adultos son igual de importantes.
Como en el caso
del Libro de las M’Alicias, la obra de Ana María Matute está llena de referencias
intertextuales, especialmente con la obra teatral escrita en 1904 por el
escritor escocés James Matthew Barrie, Peter Pan. El polizón del
Ulises comienza, precisamente, con una cita extraída de esta obra: “Todos
los niños del mundo, menos uno, crecen”, cita sirve a la autora para describir
el tema del libro que presenta pues, tal y como ella misma afirma, “ésta es
sólo la historia de un muchachito que, un buen día, creció”.
El polizón
del Ulises nos cuenta la historia de un niño pequeño al que todos llaman
Jujú, huérfano y criado por tres hermanas solteras que lo adoptan tras
encontrarlo en la puerta de su casa en un cesto. Las tres hermanas son muy
diferentes, y representan una forma de ser y de vivir que tratan de enseñar a
Jujú: con ellas aprende Historia, Música, Arte y a trabajar duro como un buen
terrateniente; también el placer por la lectura, tanto como medio para aprender
(gracias a la tía Etelvina), como forma de viajar a otros mundos (gracias a la
tía Leocadia). Esta imaginación que Jujú enriquece con los libros de aventuras
le lleva a construir una suerte de velero en el altillo del desván, donde se
siente capitán de un navío. En sus aventuras lo acompaña su único amigo, un
perro pequeño al que llama Contramaestre, además de un gallo altivo y una
perdiz un poco alelada.
Jujú sueña desde
muy pequeño con escapar de la casa donde vive con sus tres tías, a pesar de que
en ella es feliz, para vivir grandes aventuras. Sueña con viajar en un barco y
ser capitán de verdad, para poder vivir todo aquello que ha leído a lo largo de
los años. Sin embargo, la aventura llega a él cuando un preso se escapa, se
esconde en la leñera y se lo encuentra Jujú. Poco a poco, el miedo inicial pasa
a ser admiración, ya que Polizón, el preso, asegura ser un marino que ha
viajado por todo el mundo y promete a Jujú llevarlo con él cuando escape.
El viaje se
trunca desde el comienzo, pues Polizón no aparece y Jujú, sintiéndose
traicionado, trata de ir tras él, cayendo al río. Polizón aparece para salvarlo
y, finalmente, decide renunciar a su libertad para llevar a Jujú otra vez a
casa, donde tiene que recuperarse del frío y del cansancio.
La historia,
como puede comprobarse, es bien sencilla: Matute no nos cuenta más que la
historia de un niño que se hace mayor. Y a esta simplicidad de la historia hay
que sumar la sencillez del estilo de la autora que, si bien huye juegos
retóricos y construcciones sintácticas complejas, no desdeña la calidad y la
belleza mediante el uso de algunos cultismos y figuras retóricas.
Por otra parte,
los dibujos de Hugo Figueroa ayudan al lector a la hora de imaginar todo lo que
el relato nos va contando. No son muy abundantes, pero nos permiten observar
detalles que se describen, por ejemplo, cómo es Jujú, cómo es el velero que
inventa en el altillo, cómo son Contramaestre, el Almirante Plum y la señorita
Florentina, cómo es Polizón, etc.
Es una obra que
podría utilizarse en 2º y en 3º de la
ESO , extrayendo en cada uno de los casos más o menos
información. De nuevo, las relaciones intertextuales dan mucho juego para
trabajar en clase: podemos hablar de la obra de Peter Pan y comentar las
ventajas e inconvenientes de ser siempre un niño; podemos hablar también de la Odisea , acercando a
nuestros alumnos el poema épico de Homero. También podemos trabajar con
nuestros alumnos la invención literaria, pidiéndoles que imaginen que, al
contrario de lo que ocurre en el libro, Jujú sí que se escapa con Polizón, de
modo que cada uno deba contar una aventura que pueden vivir juntos.
Pero, más allá
de todas las posibles actividades, creo que es un buen libro para jóvenes,
tanto por el lenguaje y el estilo en el que está escrito como por el tema que
trata. Nuestros alumnos pueden sentirse fácilmente identificados, pues las tres
tías pueden ser un ejemplo de tres tipos diferentes de madres: una
sobreprotectora, una más obsesionada con aprender algo concreto y otra más dura
en cuanto al trabajo. Y, sin duda, las ansias de aventuras son algo común en
los adolescentes, no importa la época.
MATUTE, Ana María (1965). El polizón del Ulises. Ilustrado por
Hugo Figueroa. Barcelona: Editorial Lumen, S.A.
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