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lunes, 12 de enero de 2015

El misterio Velázquez (Eva Díaz Romero)



          Cansino, Eliacer. El misterio Velázquez. Editorial Bruño S.L.,1998, Madrid, 153 páginas. ISBN: 84-216-3192-6.
            El autor de esta novela, Eliacer Cansino, nació en 1954 y es catedrático de Filosofía en un instituto de enseñaza secundaria en Aznalfarache (Sevilla). Su actividad literaria se ha centrado principalmente en la literatura infantil y juvenil, pero también ha escrito varias novelas para adultos y volúmenes de poesía. Ha recibido varios premios: el Premio Internacional Infanta Elena en el año 1992, el Premio Anaya en 2009 y el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2010, además de ganar el Premio Lazarillo por la obra que estamos reseñando en el año 1997.
             La novela El misterio Velázquez ha sido elegida entre las 100 mejores obras de literatura juvenil del siglo XX por la Fundación Germán Sánchez Rupérez. Se trata de una novela histórica que narra la historia de Nicolás Pertusato desde que parte a España hasta que tiene diecisiete años. Se trata de un enano que es trasladado a la corte de Felipe IV para ejercer de sirviente, pero gracias a su personalidad e inteligencia, acaba siendo ayudante de Cámara. Además, se gana el respeto de su entorno y mantiene una relación estrecha con el pintor Diego Velázquez, el cual acaba pintándole en su cuadro: Las Meninas.
             Esa lucha de Nicolás por su dignidad y ganarse su sitio, es en parte gracias a Diego de Acedo. Éste es otro enano que ha sido capaz de ganarse el respeto de los demás en España y por eso, le da consejos a Nicolasillo, nada más conocerlo, de cómo comportarse para no acabar convertido en un bufón.
           El misterio de la novela y al que se refiere el título de ésta, es saber quién ha pintado la Cruz de Santiago sobre el pecho de Diego Velázquez en Las Meninas, ya que cuando muere el pintor, el cuadro ya estaba acabado y por tanto, la gente no sabe cómo ha podido aparecer esa cruz.
             Otro misterio de hay en el libro es la figura de Nerval, que ejerce una influencia muy fuerte sobre Velázquez. A este personaje lo podemos identificar con el demonio, debido al título de la tercera parte de El misterio Velázquez “Una cruz para el diablo” y a la frase del famoso pintor cuando dice que le vendió su alma al diablo a cambio del cuadro, refiriéndose a Nerval.
              La novela de Eliacer Cansino, que transcurre en un periodo de diez años, se enmarca en el siglo XVII. Está escrita en primera persona por Nicolás Pertusato y está contada de manera cronológica según sus “cuadernitos de memoria”. El autor utiliza un lenguaje acorde con dicha época, provocando que la historia nos parezca más verídica.
            Debido a esto, propondría para leer este libro a alumnos de 2º ciclo de la E.S.O., ya que hay palabras antiguas que un alumno de 1º o 2º de la E.S.O. no sabrían el significado, ni podrían deducirlo por el contexto. Además, hay fragmentos como el de cuando Nicolasillo va a la casa de Nerval, que lo más probable es que no los entendiesen y perdiesen el hilo de la historia.
            Por otra parte, propondría esta lectura a alumnos de 2º ciclo de la E.S.O., porque seguramente éstos ya tengan constancia de que existe el cuadro de Las Meninas y siendo así, la novela les puede enganchar más, ya que visualizando el cuadro, querrán saber quiénes son los personajes que aparecen en él.
              El misterio Velázquez es una gran obra que yo destacaría por razones. En primer lugar, por la gran habilidad por parte de Cansino de escribir una novela de ficción a partir de un cuadro y de unos personajes reales, ya que crea una relación digna de admiración entre pintura y literatura. Esto hace que mediante la lectura de la obra se puedan aprender cosas referidas al cuadro de Velázquez, además de servirnos dicho cuadro para la realización de actividades de pre-lectura.
            Por tanto, proponerles esta novela a nuestros alumnos, hará que no sólo aprendan literatura, sino arte e incluso historia, ya que con la lectura también se adentran en la corte española del siglo XVII. Además, pueden consultar un índice onomástico que aparece al final del libro para conocer en profundidad a los personajes que aparecen en el cuadro de Velázquez.
            En segundo lugar, destacaría de El misterio Velázquez la moralidad que se esconde tras la obra. En ella, se nos presenta a Nicolás Pertusato como un enano y que por ello, será el centro de las burlas. Nicolás lucha por mantener su dignidad, se instruye en letras y consigue no sólo no ser un bufón, sino ser respetado y ser ayudante de Cámara del Rey.
            Además, aparece en el cuadro pintando por Diego Velázquez y consigue así que su figura quede inmortalizada. Por tanto, los alumnos pueden sacar una moraleja de este libro: pueden conseguir todo lo que se propongan, aunque haya dificultades o algunos intenten impedirlo, porque cuanto más duro y difícil sea el camino, mejor será la recompensa.
            Después de hablar de no ser conformistas con la vida que tenemos si no es la que realmente queremos, y que hemos de luchar por lo que realmente deseemos, saco a colación la idea del inconformismo por parte de Diego Velázquez cuando le vende su alma al diablo a cambio de conseguir el cuadro que siempre había soñado. Si él se hubiese conformado con lo que había pintado, habiendo dado lo mejor de si mismo, no le hubiese vendido su alma al diablo. Por tanto, de aquí se puede sacar otra moraleja: no hay que ser conformistas, pero tampoco querer abarcar todo y ser egoístas, ya que en la actitud de Velázquez podemos ver reflejada su obsesión con la perfección: su cuadro había de ser perfecto y conseguir “fabricar una clepsidra”.
            Para ir finalizando, quiero destacar de la novela lo referido a la religión, ya que el tema del bien y el mal también aparece en la obra y tiene su relevancia. Velázquez vende su alma al diablo, pero quiere salvarse y para ello pide a Nicolás que le pinte la Cruz de Santiago en el cuadro, ya que así el pacto con Nerval se rompería para la eternidad y todo volverá a ser de Dios.
            Además, en la obra encontramos la contraposición entre infierno y paraíso en los versos de Dante recitados por Nicolás Pertusato que se refieren al infierno, y los que deja escrito Velázquez antes de morir, que se refieren al paraíso.
            En conclusión, me ha parecido una gran obra y que recomendaría leer a todo el mundo, en especial a aquellas personas que les guste la pintura y la literatura, ya que en El misterio Velázquez encontrarán la mezcla perfecta de ambas.

Campos de fresas (Eva Díaz Romero)



     Sierra i Fabra, Jordi. Campos de fresas. Editorial S.M., Madrid, 143 páginas. ISBN: 84-348-5286-1.
            El autor de esta novela, Jordi Sierra i Fabra, nació en Barcelona en 1947 y empezó a escribir desde muy pequeño al darse cuenta de que a la hora de escribir no tartamudeaba. Es Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y el escritor vivo con más obras publicadas. Además, es un autor solidario, ya que tiene dos fundaciones, una en Barcelona y otra en Colombia, para ayudar a jóvenes escritores.
            Campos de fresas es una novela que trata de un grupo de jóvenes que sale de fiesta y toma drogas. Una de las chicas que forma el grupo cae en coma debido a ello y  a partir de ahí empieza a tejerse la historia. Es una novela, por tanto, que gira en torno a las drogas y que nos engancha porque las sustancias estupefacientes, por desgracia, son un tema de actualidad y del que todos sabemos algo.
            Además, también se toca el tema de la bulimia, la donación de órganos, las típicas relaciones turbulentas entre padres e hijos en la edad de la adolescencia, etc., es decir, Campos de fresas es un libro que por más años que pasen, sigue siendo actual y como es algo que está diariamente en una nuestra sociedad y no nos queda lejos, nos es fácil meternos de lleno en el libro y sumergirnos con los personajes, viviendo cada situación intensa con ellos.
            En esta novela, Jordi Sierra i Fabra sigue fiel a su estilo, utiliza mucho el diálogo para dar mucho ritmo, suele utilizar frases cortas y no hace mucho uso de las descripciones. Esto provoca que el libro sea muy fácil de leer, ya que como va tan rápido te engancha cada vez más y hace que no puedas parar de leer. Además, como no se recrea mucho haciendo descripciones no deja lugar a que te aburras. Así que este estilo junto con los temas de actualidad que toca, es una novela sobresaliente.
            Yo pondría para leer Campos de fresas a alumnos de 1º de la E.S.O., ya que están en una edad próxima a la de los personajes de la historia, y mediante ella intentaría que se diesen cuenta de que no han ni de probar las drogas, porque no traen nada bueno, ya que no se trata de diversión, sino de “bailar con la muerte” como se cita en libro.
             Particularmente, a mí me ha gustado muchísimo la obra porque aborda el tema de las drogas desde las tres perspectivas: desde la del que lo sufre en primera persona, ya que podemos leer los pensamientos de Luciana; desde las personas que están cerca de la persona que consume las drogas, ya que no sólo sufre la persona que consume, sino también su circulo más cercano; y desde la perspectiva del camello, ya que hay capítulos dedicados a dicho personaje y nos explica cómo funciona ese mundillo, que el camello siempre tiene a un cabecilla que es el que los dirige y distribuye la droga.
            Quizás estas tres perspectivas en una misma obra hacen que Campos de fresas sea especial y destaque respecto a otras de su misma temática. Sierra i Fabra sabe jugar muy bien con esas perspectivas y aunque haya capítulos que cada uno hable desde un enfoque distinto, consigue que sigamos el hilo y que no nos perdamos dentro de la historia.
            Otro tema que hemos dicho que se toca en Campos de fresa es la bulimia. Opino que en la adolescencia, muchas veces los jóvenes se guían solamente por la apariencia física y es muy importante hacerles ver que podemos estar más delgados si así lo queremos, pero que eso jamás se debe convertir en una enfermedad, porque la salud es algo muy importante y como nos cuenta Loreto en la obra, puede incluso costarnos la vida. Y lo peor no es eso, lo peor es que esa muerte es buscada, porque si te sale un cáncer es que no había más remedio, pero la bulimia es algo que uno se provoca debido a meterse los dedos para vomitar lo que se ha comido.
            Jordi Sierra i Fabra toca este tema en la obra con mucho tacto y delicadeza y aunque no fuese, o quizás sí, hacernos reflexionar sobre la bulimia y los trastornos alimenticios, lo consigue.
            La donación de órganos también se toca de pasada en Campos de fresas y pienso que no es menos importante, ya que es bueno que nos paremos a pensar que esa donación que a veces no queremos hacer por “no trocear a la persona querida”, como dice la madre de Luciana, puede salvar muchas vidas. Personalmente, aunque de ese tema sólo se den pinceladas, me hace reflexionar sobre lo egoísta que muchas veces puede llegar a ser la raza humana, ya que los órganos después de muertos no nos sirven para nada y podemos hacer que otros sigan viviendo.
            Otro aspecto de la obra que para mí es digno de destacar es el tema de la pandilla, es decir, los jóvenes suelen agruparse en pandillas y esto nos acerca la historia a nuestros lectores. Además, lo que sacamos de positivo de la historia es que a pesar de lo ocurrido y de estar más de uno implicado, todos se apoyan y juntos, como una piña, se unen para ayudar a Luciana intentando conseguir una pastilla. Por tanto, vemos aquí el valor que los jóvenes dan a su grupo de amigos, incluso a veces lo valoran más que a la  propia familia.
            El tema de las relaciones entre padres e hijos en la adolescencia también se toca en la obra, como por ejemplo en el caso de Máximo, y eso puede hacer que nuestros alumnos adolescentes se sientan identificados con los personajes. Además, me gusta el modo en el que Sierra i Fabra toca este tema, porque en el caso de Máximo puede que veamos a los padres de éste como pesados y a la vez pasotas aunque le riñan, porque en realidad no toman medidas respecto a lo que se quejan de su hijo, mientras que en el caso de Loreto, nos encontramos con unos padres preocupados y desvividos por su hija y que en algunas líneas podemos leer como hablan de la confianza respecto a su hija. Como vemos, el autor de Campos de fresas nos da dos posturas y por tanto, no critica a los padres, sólo hace que los lectores se puedan sentir identificados, tanto con el caso de Máximo, como con el de Loreto.
            Para finalizar, sólo quiero señalar que jamás había leído a este autor y me ha parecido un escritor excelente. Me ha encantado su estilo de escritura, la manera en el que relata la historia mediante capítulos con la hora en la que suceden los hechos y no con los típicos títulos de “capítulo 1”, “capítulo 2”, ya que hace que no pierdas el hilo. Estoy segura de que a un alumno de la E.S.O. este libro le puede encantar porque como he estado apuntando, toca muchos temas actuales y desde una perspectiva fácil de entender para ellos, haciéndolos partícipes de los sentimientos de los personajes.
            Es sin duda un gran libro y me quedo con la frase que aparece en los agradecimientos del autor, la cual es dicha por Helen Cousins, una chica que logró despertar después de dos meses en coma, y que me ha llegado muy adentro: “No bailéis con la muerte”. Ésa es la idea que yo saco en claro de este libro. Directa. Dura. Real.





Memorias de una vaca (Sara Terol Bertomeu)

Bernardo Atxaga. Memorias de una vaca. Ediciones SM, Madrid, 1992, 296 páginas
Ilustración de la portada, Alfonso Ruano. Traducción del euskera, Aránzazu Sabán.

Bernardo Atxaga es pseudónimo de Joseba Irazu Garmendia. Nace en Asteasu, pueblo de Guipuzcoa (España), en 1951. Se licencia en Ciencias Económicas aunque trabajará en múltiples empleos. Finalmente, gracias al ejemplo de personas como G. Aresti, se dedicará a la escritura donde escribirá cuento, novela, ensayo, poesía y teatro. Atxaga es miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca y se ha convertido en el escritor vasco más popular y más traducido. En una entrevista, sostiene que “Il a fallu qu'une génération d'écrivains se sacrifie pour que des gens comme moi puissent écrire en basque et être reconnus ailleurs.” [1](Libération, 2007)

En las producciones de B. Atxaga se observa la historia del País Vasco, de la guerra civil y de la lucha posterior a esa guerra. También se desprende de su lectura la importancia de la memoria histórica. De este modo, publica Memorias de una Vaca en 1991, dedicándosela al escritor R. L. Stevenson. Fue seleccionada por la IBBY en 1994, por la Radio Alemana y por la Revista Focus en 1995, y hoy en día sigue siendo una de las novelas recomendadas para el público juvenil, quizás por su sencillez, su mensaje enérgico y su humor. Tal vez por cómo consigue expresar con claridad la reflexión y el pensamiento de los personajes, por su manejo del mundo interior, de la conciencia. Philippe Lançon, en su artículo “La pelote d’Atxaga”, considera que es “par la solitude des consciences qu'Atxaga fait entrer ses lecteurs dans la nerveuse pelote basque.”[2] (Libération, 2007)

La lectura de esta obra podría ser adecuada para los cursos  de 2º y 3º de la ESO, tanto por su contexto histórico como por su número de páginas. El objetivo de la obra sería motivar a los alumnos para convertirlos en lectores asiduos, buscar un enfoque en la literatura donde el alumno no se identifique con el personaje, observar la información implícita en el texto sobre épocas históricas, apreciar la diversidad lingüística dentro y fuera de España,...

Memorias de una vaca (Behi euskaldun baten memoriak) es una novela protagonizada por Mo, una vaca negra nacida en el País Vasco, en el valle de Balanzategui durante la posguerra. Mo, atendiendo a los consejos de su voz interior, narrará sus memorias desde su nacimiento hasta su partida del valle de Balanzategui.

La historia alterna a un mismo tiempo el conflicto de su propia naturaleza, la preocupación por lo que conlleva su “vacunidad”, y el conflicto histórico-político de su entorno. Ambos conflictos marcan el final y el principio de sus memorias.

El primer conflicto, el conflicto de su vacunidad, se manifiesta desde el momento de su nacimiento, cuando se percata de que es una vaca. El dilema que se esboza en esta narración puede considerarse en dos dimensiones. Una más habitual, que sería la disconformidad consigo mismo, el planteamiento sobre la propia personalidad y la lucha por ser diferente, cambiar el propio autoconcepto. Un conflicto común en la esfera humana donde se desea ser más valiente, más inteligente, más agraciado,… La otra dimensión es menos considerada quizás porque no es tan común que haya un protagonista no humano que haga una reflexión sobre el yo. Es la reflexión de Mo sobre si quiere ser o no una vaca, considera que otras especies son mejores que ellas. El pensamiento interno de Mo produce asombro por no ser un dilema propio de las personas. Es raro que una persona desee haber nacido caballo o jabalí, puesto que valoramos la especie humana como la más inteligente, y por lo tanto, la mejor. Es un antropocentrismo común y sin embargo, se debería atender a sus consecuencias. Quizás un cambio de perspectiva sea necesario, sirven de ejemplos el capítulo siete o la historia de India y Pakistán.

En este conflicto, Mo recibe dos influencias claves. Por un lado, la vaca amiga de Mo, La Vache qui Rit, es ejemplo de la falta de aceptación del yo y en ella se manifiesta el problema final de esta disconformidad. Por otro lado, El Pesado, la voz interior de Mo, le sirve de ayuda para que pueda estar orgullosa de ser vaca. Es interesante el debate entre los dos personajes secundarios sobre las diferentes especies y su evolución, sobre la libertad y su relación con la civilización, sobre la capacidad de elegir y la felicidad. (Atxaga, 1992, págs. 121 - 123) Ambos personajes son imprescindibles para la historia. Y, a su manera, cada uno es símbolo de libertad y de pensamiento.

La Vache qui Rit sirve de impulso para Mo. Su frase “No hay cosa más tonta que una vaca tonta” hace a Mo aspirar a algo más que una vida mediocre y rutinaria. Aprenderá entonces que el camino para dejar atrás esa vida requiere esfuerzo y sacrificios. Mo se percatará de que lleva una vida fácil pero acomodada y conformista y se propondrá alejarse de esa “alienación”. Ello le llevará al desierto, a la soledad, a la par que cambia su visión del mundo. Esta búsqueda de libertad de pensamiento es válida en el entorno actual, pues “no hay cosa más tonta que una persona tonta”.

Mientras tanto, El Pesado personaliza la prudencia y la inteligencia. Por un lado, sus consejos, propios de un “ángel de la guarda” o de Pepito Grillo, orientan a Mo en los momentos difíciles, agudizan su instinto de supervivencia y le llevan por el mejor camino, fiel en todo momento. Por otro lado, resulta fuente de conocimiento para la protagonista pero también recuerda a la mayéutica socrática, impulsando a responder las preguntas por sí mismos, a pensar lógicamente.

También es la voz interior la que insta a escribir. En Mo se observa un deber de expresarse mediante la escritura, al igual que en B. Atxaga, es un compromiso y una defensa de la literatura como base de la libertad y de la autonomía humana.

En la obra, se advierte también una confluencia de lenguas según la historia de cada personaje. Se repara en la importancia de conocer las lenguas para conocer los secretos de la vida. La Vache qui Rit entiende aquel idioma desconocido de Gafas Verdes, uno de los antagonistas de la obra, lo que le permite adelantarse a los sucesos posteriores. Tampoco puede evitar el lector relacionar a Pauline Bernardette con el francés o a su supuesto prometido con el euskera. Es más, la obra tiene muchas referencias al francés, quizás por la estancia de Atxaga en París durante su realización. Así pues, el contexto de la obra, la situación fronteriza del País Vasco y la convivencia de distintas lenguas en éste, parece un tema de importancia tanto para la lectura de la obra como para el propio escritor.

La importancia de la lengua enlaza con la memoria histórica del euskera pero también de necesidad de la memoria histórica en la que incide Atxaga. La lectura relata en numerosos pasajes la última resistencia contra la dictadura en el País Vasco, la resistencia de los maquis. Por ejemplo en la monja, Pauline Bernadette, o en el Encorvado y Genoveva. En la obra, los personajes reflejan la importancia del recuerdo: La Vache qui Rit le habla a Mo de la guerra civil, Mo se siente con la responsabilidad de realizar unas memorias, y quizá el personaje que mejor refleja esta firmeza es Genoveva, la señora de Balanzategui. Genoveva, “con un único corazón, sólido y profundo” (Atxaga, 1992, pág. 74), con sus paseos al cementerio y con su resistencia contra los vencedores de la guerra declara su eterna lucha por conservar sus valores y los recuerdos de la gente perdida.

Por último, es interesante la unión de la Rueda de los Secretos y la Rueda del Tiempo. En la historia, cuando ruedan juntas, supone el descubrimiento progresivo de los acontecimientos que rodean a Mo, la comprensión de su entorno. En el tiempo que vive una persona siempre tiene nuevos saberes que conocer, mas ese tiempo es finito y cada persona es responsable de conocer o de ser un ignorante, de resolver las miles de pregunta que quedan siempre o de dejar pasar el tiempo sin hacer rodar la Rueda de los Secretos. Todo depende de su esfuerzo por buscar la libertad.






“La Rueda de la Vida

no podía

girar hacia atrás”










[1] Traducción: “Ha hecho falta que una generación de escritores se sacrifique para que gente como yo pueda escribir en vasco y ser reconocido fuera/en otros lugares.”
[2] Traducción: "por la soledad de las consciencias que Atxaga introduce a sus lectores en la frenética pelota vasca "

Tres cuentos de hadas. (Sara Terol Bertomeu)

Gustavo Martín Garzo (1993) Tres cuentos de hadas. Editorial Siruela, Madrid, 2003, 131 páginas.

      Tres cuentos de hadas es un libro compuesto por tres cuentos exquisitamente tejidos que enlazan con sutileza tres mundos, el natural, el fantástico y el humano. Publicado en 1993, Gustavo Martín Garzo vuelve a apresar las manos de Jesús Gabán para ilustrar sus cuentos, artificios de su imaginación. Es complejo afirmar un curso para seleccionar esta obra. Si atiendes al título o a la temática, si sabes que es un cuento, podrías pensar que sería adecuado para primero de Educación Secundaria. Sin embargo, conforme te adentras en la lectura y en la historia de los personajes no puedes evitar replantearte esa primera decisión, así lo manifiestan también en la Revista de Literatura y en Revista Babar.

      Quizás podríamos plantearlo en dos etapas, trabajarlo con los alumnos de 4º de la ESO con la finalidad de que pongan en práctica la labor del cuentacuentos en 6º de Primaria o 1º de la ESO. Aunque el objetivo principal sea la motivación del lector, también podría trabajarse la estructura del cuento y sus personajes.

      Gustavo Martín Garzo nació en Valladolid, en 1948. Pasó su infancia en un pueblo de Castilla. Su estancia en los campos de Castilla y León le inspira para la creación de un contexto rural en sus historias donde se unen sueño y realidad. Viaja a Madrid para estudiar Ingeniería pero volverá y se interesará entonces por Filosofía y Letras, donde acabará especializando y ejerciendo de psicólogo clínico. Posteriormente, su esmero en la escritura le hará poseedor de varios premios literarios así como periodísticos. Recibe el Premio Nacional de Literatura infantil y juvenil en el 2004 con Tres cuentos de hadas.

      El vuelo del Ruiseñor, primer cuento de la obra, narra la especial relación entre una niña y un ruiseñor. Una relación donde cada uno aprende a dejar marchar al otro, pero con el canto y la compañía pueden abarcar cada uno y juntos la libertad.

      El hada que quería ser niña, segundo cuento del libro, relata la vida de un hada “alegre, inocente y un poquito cruel” que, como las otras, tiene el don de recoger las almas de los muertos, de cazarla y vivir sus recuerdos. El hada de este cuento curiosa y deseosa de conocer la vida de los hombres tomará la forma de una niña que una madre perdió. La madre y el hada alcanzarán juntas su felicidad al margen de los misterios y el tiempo.

      El príncipe amado, último cuento, cuenta la historia de una niña muda que es cuidada por un labrador. Al hacerse muchacha, un dragón quedará cautivado por su belleza. Poco a poco se creará entre ellos un vínculo íntimo. No obstante, ella acabará casándose con un príncipe y años después tendrá al fin un niño. Así comenzará la amarga historia del príncipe amado, una vida de tristeza y amor. El cuento gira alrededor de la belleza y el encanto como maldición y don.



“La belleza no era tanto la cualidad del objeto

     como un efecto sobre el que lo miraba”    
                                                                             
                          

                                                          (Garzo, 2003)


                                                                                   
      Hay algunos temas que se repiten a lo largo de los tres cuentos de los diferentes personajes, como la tristeza, el amor, la amistad, la pérdida, el silencio, el secreto o el olvido. La tristeza, la felicidad y el amor se encuentran arraigados en un mismo tallo.

      En El vuelo del ruiseñor, se observa en los padres de la niña, mas sobre todo la hallamos en el penúltimo capítulo del cuento, cuando el ruiseñor salva a la niña, y ella se siente a un mismo tiempo alegre y a apenada.

      En El príncipe amado, la tristeza se encuentra a la par de la felicidad en la madre del príncipe amado, siente tristeza por haber dejado al dragón pero felicidad ante su amor por su marido y por su hijo. Es en su hijo donde se atenazan el amor y la felicidad, pues a pesar de su bondad y su encanto su amor trae tristeza y desgracia.

      Por último, El hada que quería ser niña es calificado por el narrador como un cuento triste. Las hadas se sienten atraídas por el alma de los niños, sobre todo cuando no son felices. Pero conseguirá dar felicidad a la madre, al margen de sus secretos.

      También la muerte y la pérdida son la base de los tres cuentos: el hada consigue el amor de la madre, tras la muerte de su hija, y lo olvida tras su muerte; el dragón muere lentamente hasta la llegada de la muchacha; y la niña queda unida al ruiseñor por el canto tras su muerte. El olvido también se encuentra en el segundo y el último cuento. En el segundo forma parte del hada cuando suelta los recuerdos de los humanos y, en El príncipe amado, el príncipe decide que los demás sean felices aunque implique el olvido de su existencia. Recuerdo y olvido se unen en cada fragmento de los tres cuentos en los instantes de la vida de sus personajes.

      Por último, el silencio de los personajes, de las relaciones entre los vínculos de amor. En tantas ocasiones queda manifestada el entendimiento entre los personajes por la mirada o por los actos, como entre el ruiseñor y la niña, y el dragón y la muchacha. Y en otras tantas el silencio guarda el secreto inconfesable, así sucede con la madre y el hada.





“¿Qué pasó en el bosque?” 

                                        
                                                  (Garzo, 2003)








domingo, 11 de enero de 2015

Morirás en Chafarinas

Morirás en Chafarinas, Fernando Lalana


 Dolly Britton Jiménez

Morirás en Chafarinas es la séptima novela de las más de cien que ha publicado el zaragozano Fernando Lalana. Abogado de carrera y novelista de profesión, Lalana se ha consagrado como gran autor de literatura infantil y juvenil en España. Muestra de ello son los galardones que ha recibido, en especial el XIV Premio Cervantes Chico otorgado por la Princesa de Asturias, doña Letizia Ortiz, en 2010 en reconocimiento a su carrera literaria.

En 1990 Lalana publica la novela juvenil de intriga Morirás en Chafarinas. Una historia en la que se sirve de sus propias experiencias en el servicio militar como base para escribir las aventuras que viven dos jóvenes en el acuartelamiento español de Regulares en Melilla con motivo de unas muertes en extrañas circunstancias y la aparente vinculación entre sí y con la heroína.  



El protagonista – un Cabo cuyo nombre no se especifica en el libro- cuenta los hechos en primera persona. Todo comienza un domingo y la historia se desarrolla en apenas una semana, tiempo más que suficiente para que se produzcan dos muertes por sobredosis, las de Júdez y Moliner; un asesinato en defensa propia, el de Villalba; y más sucesos.

El capitán Contreras le encomienda investigar las muertes de los dos primeros a Cidraque, el soldado más inteligente del cuartel. Éste le pide ayuda al Cabo quien, tras negarse inicialmente, termina por aceptar. Ambos empiezan a investigar hasta que poco después el capitán Gayarre mata al soldado Villalba (alegando defensa propia); en ese momento Contreras anula la orden de investigar. Sin embargo, Cidraque hace oídos sordos y, con ayuda del Cabo, en menos de cuatro días llenos de elucubraciones y pesquisas, descubre que la droga de las sobredosis de Júdez y Moliner estaba adulterada con venenos y que iba dirigida a Villalba.

También descubren los protagonistas que el centro de distribución de heroína de la ciudad era una lavandería, por lo que deciden ir a investigar. Allí, en una apasionante escena propia de película policíaca, se meten en líos y terminan huyendo de unos desconocidos. Para esconderse, el Cabo acude a casa de Elisa, la mujer de Contreras y con  quien empezaba a entablar una amistad especial. En su casa descubre que los dueños de la lavandería son precisamente Contreras y Gayarre y que Contreras será trasladado a Chafarinas al día siguiente, donde permanecerá durante seis meses.
La sorpresa llega cuando también destinan a las Chafarinas a Cidraque, que a estas alturas ya teme por su vida si se encuentra a solas con Contreras. Por ello, el Cabo decide hacer uso de un permiso de visita para acompañarle en el trayecto en barco a las islas. 



Una vez en las islas, y cuando ya tienen claro cómo se han montado el negocio de las drogas sus dos capitanes, llega la noticia de que Elisa ha muerto, por lo que Contreras volverá al día siguiente a Melilla... Comienza pues la cuenta atrás para pillarle con las manos en la masa. Al final, tras un gran giro de los acontecimientos, el protagonista termina la narración de la historia sin especificar claramente quiénes eran los buenos de la película.

El carácter intrigante de esta obra hace que su lectura sea infinitamente absorbente, por lo cual parece ideal para un público juvenil que esté descubriendo o afianzando su pasión por la lectura. Asimismo, Morirás en Chafarinas, está escrito en un lenguaje que combina el vocabulario propio del servicio militar, con el argot del mundo de la droga, pero sin caer en tecnicismos que dificulten la comprensión. Por ello, el nivel requerido de lectura es adecuado para cualquier curso de la ESO; sin embargo, dado que se tratan temas de asesinatos y drogas (en un momento dado incluso se tilda de “normal” el encontrar hachís y jeringuillas en el cuartel), sería más conveniente delimitarlo a los cursos de la segunda etapa de la educación secundaria, es decir, 3º y 4º de la ESO.

Otro rasgo que parece demostrar la adecuación de este libro a un lector joven, es el hecho de que los personajes de la historia vayan apareciendo uno a uno, y que los primeros capítulos lleven los nombres de los protagonistas de los mismos. Esto facilita la estructuración de la novela y permite al lector centrarse en las pistas para intentar averiguar qué ocurre, sin necesidad de tener que rebuscar en páginas pasadas para recordar quién era la persona de la que se vuelve a hablar.

Como ya se ha mencionado, Lalana consigue mantener el suspense desde el primer capítulo hasta la ultimísima frase de la historia, haciendo así honor a la catalogación de este libro como novela “de intriga”. Esta labor la consigue suministrando poco a poco la información que van descubriendo los protagonistas y añadiendo nuevas muertes, nuevas relaciones y, en general, nuevos misterios que hacen que la lectura de esta obra sea completamente amena. Y lo que es mejor, consigue que el lector se pare a reflexionar al final del libro para decidir cuál cree que es la verdad, la cual, con gran sutileza, Lalana deja entrelíneas a juicio del lector.

El misterio Velázquez

El misterio Velázquez, Eliacer Cansino


Dolly Britton Jiménez
El autor de esta obra es Eliacer Cansino, filósofo, sevillano y profesor de instituto con más de treinta años de experiencia. Entre sus obras literarias figuran numerosos títulos de literatura infantil, como Los ojos de Ícaro (1991), El gigante que leyó el Quijote (2005) y Mis primeras leyendas de Bécquer (2008). Pero no es sino la literatura juvenil con la que más ha destacado este autor, obteniendo premios tales como El Premio Ricardo Molina de Poesía, el Premio Internacional Infanta Elena y el Premio Lazarillo, obtenido este último por la obra que se analiza en estas líneas, El misterio Velázquez (1998).
                         
El Misterio Velázquez bien podría haberse titulado “El misterio Pertusato”, pues más que contar la historia del pintor, narra la de uno de los personajes que aparecen en su cuadro de Las Meninas: Nicolás Pertusato. Mezclando historia y fantasía con tal destreza que difumina la línea divisoria entre ambas, Cansino se sirve de los documentos encontrados -escritos por el propio Pertusato- para contar la historia de este muchacho italiano y, a su vez, responder con imaginación a los interrogantes que este personaje ha suscitado a lo largo de los siglos.

En la obra, Cansino da voz a Pertusato quien, a modo de explicación -o mejor dicho, de confesión- cuenta su historia desde su nacimiento, en un estilo que podría recordarnos al usado por el pícaro de Tormes. Huérfano de nacimiento y perteneciente a una familia de clase acomodada italiana, con tan solo seis años, Nicolasino es trasladado a España para ser uno de los enanos que sirvan a la Corte Española. Durante sus años de formación Nicolasillo (que es como le llaman desde que llega a España) demuestra su validez para memorizar y recitar versos y aprende a hacerse respetar pese a ser un niño y haber nacido enano.

Ya convertido en sirviente de los reyes, una concatenación de hechos y su amistad con Maribárbola (la enana pintada a su izquierda en Las Meninas) llevan al joven Nicolasillo a conocer al pintor Diego Velázquez, en el estudio del cual topa con un importante y misterioso personaje, Nerval. Gracias al gusto de Nerval por los versos de Dante que Nicolasillo recita, el enano se gana su favor y termina por servir en casa de Velázquez mientras éste realiza su obra maestra (en la cual, y por mediación expresa de Nerval y del Rey Felipe IV, aparecerá el muchacho en primer plano y a la derecha del mismo). 




A partir de ahí, con un lenguaje acorde a nuestros días pero con el deje típico de la época en la que sucede la historia, Cansino narra, sin escatimar en descripciones, una idea fantasiosa de cómo Velázquez ideó la estructura de Las Meninas tras hacer un pacto con quien, se insinúa, es el diablo: con Nerval.

Mediante una secuenciación lineal de los hechos que vive Nicolasillo hasta la muerte del pintor, Cansino transmite la información que Nicolás Pertusato redactara en los documentos históricos de que se disponen actualmente. Así, Pertusato explica por qué Velázquez aparece en el cuadro con la Curz de Santiago, mientras Cansino da su  propia explicación a hechos que los historiadores aún no han podido aclarar con exactitud, como por qué Nicolás parece un niño en el cuadro en vez de un enano y quién es el hombre de cara borrosa que aparece junto a Doña Marcela de Ulloa (véase la siguiente imagen). 



Dado que la trama del libro no ofrece tanta intriga como quizás se hubiese pretendido, no se trata de de una novela que enganche al lector desde el principio, sino que es más bien al final cuando se pone interesante. Por otra parte, cabe tener en cuenta que en el currículo escolar no entra el estudio de la pintura hasta Bachillerato. Estos dos aspectos me hacen concluir que este libro sería adecuado para alumnos de Bachillerato (pues hay más posibilidades de que tengan nociones de arte) o para alumnos de 4º de ESO, pues les sirve de aperitivo para la asignatura de Historia del arte. Además, independientemente de si escogen esa asignatura optativa o no, considero que en esos cursos los alumnos ya tienen una maduración lecto-literaria suficiente como para continuar con la lectura de algo que no es a priori fantasioso o que no tiene mucha acción hasta bien entrados en la narración.

Tras lo mencionado, solo queda destacar el mayor atractivo de esta novela: el autor sumerge al lector en una historia mitad cierta, mitad fantasiosa,  a través de la cual no sólo se descubren costumbres y modos de vida del s.XVII, sino que también se despierta el interés por la obra de uno de los pintores más importantes de todos los tiempos, Diego Velázquez, y sobre la historia y misterios que, aún a día de hoy, hay detrás de su gran obra, Las Meninas.

Caperucita en Manhattan, Carmen Martín Gaite


Caperucita en Manhattan, Carmen Martín Gaite

(Patricia Pastor Buades)



Caperucita en Manhattan, nos abre las puertas a una nueva y más modernizada versión del tradicional cuento recogido por Charles Perrault y posteriormente adaptado por los hermanos Grimm. En esta ocasión es Carmen Martín Gaite la encargada de adentrarnos en una Caperucita más actual y deformada por la época. Sara Allen es una niña de diez años con mucha imaginación, pero también muy inteligente, que vive en el barrio de Brooklyn con sus padres: su padre es fontanero y su madre cuida ancianos, aunque su pasatiempo favorito es el de cocinar, en especial, tartas de fresa de las cuales se siente orgullosa por su riquísima receta. Todas las semanas, madre e hija emprenden un viaje hacia Morningside, en Manhattan, para llevarle la tarta a su abuela Gloria Star, antigua cantante y bailarina famosa. Un día, su madre no puede acompañarla porque ha fallecido un familiar, y la niña –desobedeciéndola- hace el trayecto ella sola hacia casa de su abuela, viajando en metro donde se encontrará con el personaje de Miss Lunatic y paseándose por Central Park, el bosque moderno del cuento, donde conocerá al lobo feroz, Edgar Woolf.


Al ser un relato basado en la historia de Caperucita Roja, se pueden encontrar una serie de paralelismos muy bien acertados con este cuento: tanto por su carácter como por su ropa, Sara se convierte aquí en la Caperucita del cuento ya que lleva un impermeable rojo y una cesta de mimbre con la tarta para su abuelita –características que, por cierto, llaman la atención a Miss Lunatic, por lo que decide hablar con ella-; la abuelita a quien la pequeña adora y va a visitar siempre alejada de su casa; su madre sobreprotectora que la avisa de todos los peligros con los que se puede encontrar fuera de su casa; y Edgar Woolf, como su propio apellido ya nos indica, que jugaría el papel de lobo que engaña por el camino a la niña para llegar antes a casa de la abuela y quedarse y bailar con ella (y con la receta de la tarta de fresa, que es lo que quiere en realidad en esta versión). Igualmente, se ha imitado a la perfección algunas escenas o paisajes del cuento como es Central Park en lugar del bosque donde Caperucita se encuentra al lobo o la separación y el viaje en solitario de la niña desde su casa hasta la casa de su abuelita.

El único problema que puede causar una duda o ambigüedad en el lector es el del personaje de Miss Lunatic o Madame Bartholdi, ajeno a este cuento pero original de la pluma de Martín Gaite. No hay que pasar por alto este personaje, puesto que a pesar de su extravagancia y misterio que lo envuelve, esta mujer representa el tema principal que la autora ha querido darle a la obra: la libertad. Ella y la abuela representan para Sara esa libertad que ansía tanto ella como todos los adolescentes en esa etapa de su vida: por una parte, la abuela es una mujer que vive sola, sin ataduras, con varios amantes a lo largo de su vida, con ganas de divertirse en el bingo, bebiéndose una copa o paseando sin preocupaciones; por otra parte, Miss Lunatic es la imagen –real, fantástica y metafórica- de esa Estatua de la Libertad que tanto ha admirado Sara en su libro y por su ventana. Así, la protagonista se da cuenta de que el mundo real no le gusta, por lo que deja volar su imaginación e inventa palabras llamadas por ella misma, “farfanías”, donde se juntan ambos mundos.

De la misma manera, en la obra podemos encontrar una serie de temas o guiños que acercan al adolescente de hoy en día a la lectura de la novela. En primer lugar, los lectores se pueden sentir identificados con la sobreprotección y la exagerada preocupación de la madre de Sara por su hija, pueden ver las disputas diarias por la noche entre los padres de la niña, o pueden sentirse emocionalmente iguales a ella, inventándose palabras (como “miranfú”) y dejándose llevar por la imaginación.


El estilo de la novela es sencillo y, aunque cuenta con bastantes páginas, es fácil de leer gracias al léxico y al registro empleado a lo largo de sus líneas. Cuenta además con mucho diálogo, por lo que la historia se desarrolla a partir de la voz de los personajes y esto hace más llevadera y atractiva la historia. Asimismo, la estructura del relato es bastante sencilla y se divide en dos partes perfectamente separadas: en la primera, la acción se reduce al planteamiento del cuento y a describir el día a día de Sara y de los demás personajes que aparecen en la historia; sin embargo, en la segunda parte es cuando empieza la acción verdadera y la historia cambia de rumbo hacia un desenlace fantástico que llevará al lector a encontrarse con personajes del cuento como el lobo feroz o la abuelita, pero también con personajes propios de esta historia y ajenos al cuento como es el de Miss Lunatic. Y a su vez, la obra presenta la estructura propia de los cuentos que facilita su lectora: así, cuenta con una introducción bien clara (de los capítulos uno a cinco), un nudo (de los capítulos seis a doce) y un desenlace (capítulo trece) que la autora decide mantenerlo abierto con el fin de mantener la atención del lector hasta el último instante y dejándole reflexionar sobre el posible final que pudiera tener la historia. 

A esto se le puede añadir también las referencias que hace muchas veces la autora a otros cuentos como el de Robinson Crusoe de Daniel Defoe o el de Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carroll, dándole a su obra un contexto donde la protagonista vive, además de la de Caperucita Roja, cualquier historia fantástica. La escena que quizás nos pueda recordar más a este último otro relato, es el propio final de la obra de Martín Gaite donde Sara se adentra por el pasadizo fantástico que la llevará, en lugar del País de las Maravillas, al mundo de la Estatua de la Libertad. Estas referencias pueden servir igualmente al alumno para formarse un universo literario a partir de una sola obra.




Finalmente, y a modo de conclusión y opinión personal, se puede decir que Caperucita en Manhattan resulta una obra nueva y enriquecedora del tradicional cuento que todo el mundo conoce ya de Caperucita Roja, con un acercamiento a esa Nueva York del siglo XX que hace que la historia pueda acercarse a cualquier ciudad o rincón del mundo y a cualquier edad. El tema de la libertad que incluye en esta ocasión la autora puede causar algunas dudas o ambigüedades en el lector a la hora de interpretar la obra, y más cuando nos estamos refiriendo a alumnos de la ESO. Sin embargo, con una puesta en común y un debate acerca de este tema y del final de la obra tras su lectura, se podrían resolver sin ningún problema todas las dificultades que hayan podido surgir a lo largo del proceso lector. Además, al tratarse de una historia con final abierto, se podría utilizar este elemento para trabajar con los alumnos nuevas opciones de creación textual aplicadas a este capítulo y como método de reflexión sobre la construcción de adaptaciones de los cuentos tradicionales.